La Odisea del Ventilador y el Guayabero Errante

El calor en la Habana era de esos que te hacen sudar hasta el alma, y para colmo, la luz se fue a las siete de la tarde. No hubo aviso, no hubo un «para la ocho» que diera algo…

El calor en la Habana era de esos que te hacen sudar hasta el alma, y para colmo, la luz se fue a las siete de la tarde. No hubo aviso, no hubo un «para la ocho» que diera algo…